miércoles, 18 de agosto de 2010

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Seis factores desencadenantes de la sociedad low cost

Son muchas y complejas las causas y razones por las cuales el fenómeno se está rápidamente consolidando. Sin ánimo de ser exhaustivos expondremos las mas evidentes:

  • 1.-Cambio en la disposición del tejido social. Nuevas tipologías sociales (inmigrantes realizados, dinks, singles…) otorgan al consumidor un perfil de motivación muy heterogéneo pero con motivaciones similares que confluyen en muchos caso en las empresas que ofrecen productos de bajo coste a precios muy competitivos y con muy buen diseño.

  • 2.-Cambio en los entornos urbanos. Nuevas áreas de negocio en el entorno de las principales ciudades del mundo repiten machaconamente los mismos logos y centros que permiten ser reconocidos fácilmente. Los centros urbanos tampoco escapan a este hecho y las mismas marcas se repiten en las principales calles de los centros comerciales clásicos. Fijémonos en el caso de España, y descubriremos como en Bilbao, Barcelona, Valencia o Madrid, ya sea a través de centros comerciales como en centros propios, todas las marcas ya citadas previamente además de H&M, Zara, Halcón, Lidl,…estarán presentes. Las ciudades se han convertido en clones urbanos de consumo que onfiguran paisajes de oferta comercial idénticos conviviendo con establecimientos y marcas tradicionales.


  • 3.-Cambio en los conceptos de ocio. El concepto de consumo se ha convertido en algo radicalmente innovador que permite que socialmente a grupos de consumidores anteriormente desprovistos de capacidad adquisitiva suficiente, acceder de improviso a los mismos bienes que otras clase sociales tradicionalmente más establecidas, quienes a su vez han descubierto el low cost sin renunciar a su status
  • 4.-Mercado en permanente promoción. La presión de la comunicación, el aumento de la inflación y un consumo ralentizado favorece que el mercado esté permanentemente con la variable precio en una disposición de máxima elasticidad. Este entorno favorece que las empresas de low cost penetren de forma radical para convertir la se promoción en una estrategia empresarial estable, permanente. Pero cuidado. Es importante que no confundamos en este capítulo, low- cost con low-price. Este último concepto es solo una estrategia de precio que no cambia las reglas tradicionales de ninguna de las variables del mix

  • 5.-Tecnología que facilita la compra. Internet ha sido el gran aliado del concepto, identificándose en sus inicios low cost con la venta e a través de la red. Hoy la red es solo un canal más, aunque en algunos sectores como el turismo o en servicios se ha convertido es canal esencial. Atendamos al siguiente dato En el primer semestre de 2008 con respecto al mismo periodo de 2007 las compañías aéreas tradicionales han visto reducidas sus ventas un 12% en número de plazas.

En el mismo periodo las compañías low cost han visto aumentar la venta de plazas un 37%. Son 49 puntos de diferencia que en un porcentaje superior al 90% se ha producido en ventas a través de la red. Compañías como Easy Jet, o Ryanair, han cambiado las reglas del juego a pesar de la inflación de costes motivada por la escalada del precio del petróleo,( si bien es verdad que la crisis y la recesión económica está dejando otras muchas víctimas en su camino).
  • 6.-Democratización del lujo. Tanto en productos de consumo como en servicios, en muchos casos lo adquirido en los puntos de venta o a través de la rede, ha permitido que de forma masiva millones de consumidores en el mundo no solo puedan acceder a un tipo de productos de moda o tecnología que hace pocos años tendrían precios prohibitivos. Además estos productos tienen un diseño reconocido y ensalzado a través de la marca que dignifica la aspiración social de lo adquirido. Prada o Jimmy Choo compiten ya en diseño con Zara o Mango en situación de igualdad, aunque se alíen y vistan al mismísimo diablo.
El hecho de poder consumir productos inalcanzables hasta ahora, el “todos tenemos derecho a todo” y “el lujo a su alcance”, es el nuevo faro hacia cuya luz se dirige esta nueva clase .

sábado, 14 de agosto de 2010

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El fenómeno LOW COST: ¿una nueva sociedad?

Lo que empezó siendo una estrategia de marketing basándose en venta directa en internet o sin intermediación en el mundo físico con una integración vertical, con precios reducidos y con ejes de comunicación radicales, ha pasado a ser algo más que una estrategia empresarial. 

Se ha convertido en un imparable fenómeno social. 

La sociedad low – cost, que está removiendo los cimientos no solo de la distribución comercial. Está cambiando los hábitos de compra y venta en multitud de sectores como turismo, mobiliario, material deportivo, alta fidelidad, bricolaje o moda por citar solo algunos sectores de consumo masivo.

Está creando una nueva clase social que amenaza con acabar con la tradicional clase media y su estratificación psicográfica basada en tipologías establecidas. La sociedad low cost ha creado el consumidor low cost que como una fiebre se expande por todos los sectores, por todas las áreas económicas del planeta y está permitiendo que 140 millones de consumidores anualmente solo en Brasil, India, China y Rusia se incorporen a un nuevo ámbito de consumo y adquisición de bienes y servicios impensable hace pocos años..



La sociedad low cost ha establecido una línea clara entre los modelos tradicionales de distribución y los nuevos modelos. Media Mark, Easy Jet, Leroy Merlin, Decathlon, Palmark, Ikea son quizás las enseñas mundiales más visibles, pero no son las únicas.

Como un mandato bíblico, el mercado dice a los nuevos consumidores: todo estará accesible a tus deseos de consumo independientemente de tu nivel retributivo, nivel formativo o edad. Eete “mandato” produce un fenómeno que hace que el comprador sea muy heterogéneo en su perfil pero monocorde en su comportamiento y actitudes en las decisones de consumo.
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La sociedad LOW COST: mucho más que una estrategia de precios

Los productos low cost no son solo oportunidades de comprar a un buen precio productos de calidad y diseño aceptables. Se han convertido en íconos gigantes que están creando un nuevo modelo social.

Sara y Pablo están esperando en la fila de una caja de un centro comercial de mobiliario y decoración del hogar donde han pasado las tres últimas horas. Han calculado que las dos estanterías, las lámparas y los platos y tazas que han elegido no alcanzarán un precio superior a los 290 euros, aunque han elegido otros productos que no entraban en su plan de compra. Cuando entraron en el centro no pensaron en comprar perchas de madera por 3 euros, ni un juego de cuchillos de cocina por 6 euros ni dos sillas por 12 euros cada uno.

Sara y Pablo tienen 25 años y están pagando una hipoteca por su nueva casa de 900 euros al mes. Los ingresos mensuales acumulados de ambos no alcanzan los 2300 euros, pero los precios y artículos que han encontrado en IKEA permiten a la pareja poder tener un hogar totalmente equipado con muebles casi idénticos a los diseñados en algunos casos por Philip Starck.

En la misma fila en la que está la pareja se encuentra un hombre de 50 años, Fernando, directivo de una empresa de energía que cotiza en el IBEX y que acude con pantalón corto y camiseta a comprar dos mesas de ordenador y un juego de copas de vino. Su nivel salarial multiplica por tres el de Sara y Pablo, pero comparten la misma fila en el mismo espacio aunque pertenecen a universos diametralmente opuestos. 

Un poco más adelante Álvaro, de 30 años, en paro desde hace unos meses, compra con su hijo de 4 años mubles para el cuarto de los niños.

Sara y Pablo no tienen estudios superiores, Sara acabó el instituto y trabaja en una fábrica de montaje industrial. Pablo estudió FP y trabaja en una empresa de reparaciones. Fernando es licenciado en Empresariales con Máster en una prestigiosa escuela de negocios y habla varios idiomas. Álvaro, no acabó derecho y su último empleo fue como vendedor en una empresa de pinturas. Sin embargo todos comparten el mismo espacio, casi los mismos muebles y el mismo tiempo en la fila de la caja de IKEA donde el azul y amarillo está latente por todas partes en un ambiente desenfadado donde un personal de contacto joven y bien formado, aunque no muy numeroso, atiende a los compradores con prontitud y eficacia.

Todos comparten no solo un centro comercial, una acción de compra. Todos vendedores y compradores aunque no lo conceptualizan expresamente pero son parte de una nueva sociedad que se ha inoculado rápida y silenciosamente en nuestra realiadad diaria: La sociedad LOW COST.