sábado, 14 de agosto de 2010

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La sociedad LOW COST: mucho más que una estrategia de precios

Los productos low cost no son solo oportunidades de comprar a un buen precio productos de calidad y diseño aceptables. Se han convertido en íconos gigantes que están creando un nuevo modelo social.

Sara y Pablo están esperando en la fila de una caja de un centro comercial de mobiliario y decoración del hogar donde han pasado las tres últimas horas. Han calculado que las dos estanterías, las lámparas y los platos y tazas que han elegido no alcanzarán un precio superior a los 290 euros, aunque han elegido otros productos que no entraban en su plan de compra. Cuando entraron en el centro no pensaron en comprar perchas de madera por 3 euros, ni un juego de cuchillos de cocina por 6 euros ni dos sillas por 12 euros cada uno.

Sara y Pablo tienen 25 años y están pagando una hipoteca por su nueva casa de 900 euros al mes. Los ingresos mensuales acumulados de ambos no alcanzan los 2300 euros, pero los precios y artículos que han encontrado en IKEA permiten a la pareja poder tener un hogar totalmente equipado con muebles casi idénticos a los diseñados en algunos casos por Philip Starck.

En la misma fila en la que está la pareja se encuentra un hombre de 50 años, Fernando, directivo de una empresa de energía que cotiza en el IBEX y que acude con pantalón corto y camiseta a comprar dos mesas de ordenador y un juego de copas de vino. Su nivel salarial multiplica por tres el de Sara y Pablo, pero comparten la misma fila en el mismo espacio aunque pertenecen a universos diametralmente opuestos. 

Un poco más adelante Álvaro, de 30 años, en paro desde hace unos meses, compra con su hijo de 4 años mubles para el cuarto de los niños.

Sara y Pablo no tienen estudios superiores, Sara acabó el instituto y trabaja en una fábrica de montaje industrial. Pablo estudió FP y trabaja en una empresa de reparaciones. Fernando es licenciado en Empresariales con Máster en una prestigiosa escuela de negocios y habla varios idiomas. Álvaro, no acabó derecho y su último empleo fue como vendedor en una empresa de pinturas. Sin embargo todos comparten el mismo espacio, casi los mismos muebles y el mismo tiempo en la fila de la caja de IKEA donde el azul y amarillo está latente por todas partes en un ambiente desenfadado donde un personal de contacto joven y bien formado, aunque no muy numeroso, atiende a los compradores con prontitud y eficacia.

Todos comparten no solo un centro comercial, una acción de compra. Todos vendedores y compradores aunque no lo conceptualizan expresamente pero son parte de una nueva sociedad que se ha inoculado rápida y silenciosamente en nuestra realiadad diaria: La sociedad LOW COST.

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